El proceso de implantación del embrión

Entendemos por implantación embrionaria el proceso de fijación del embrión al endometrio, es decir a la pared externa del útero. Se trata de un proceso fundamental para el éxito de los tratamientos de reproducción asistida, y sin embargo es uno de los procesos fisiológicos en los que existen más incógnitas.

Se desconocen muchos aspectos de la implantación embrionaria. A pesar de que se han podido relacionar algunas moléculas que sabemos que están relacionadas, es necesario seguir identificando genes y proteínas que o bien aumentan o bien reducen su expresión en el tejido endometrial y en el embrión para regular este proceso. Sólo con un conocimiento mucho mayor del mismo podremos detectar pacientes en los que ese patrón de expresión no sea correcto y ese será el primer paso para poder mejorar la eficiencia del proceso en este tipo de pacientes que presentan fallos de implantación.

De forma fisiológica, la implantación debe darse en un período concreto del ciclo menstrual, llamado ventana de implantación. Este período abarca aproximadamente cinco días y ocurre, en condiciones normales, desde el sexto al décimo día post-ovulación. Es necesaria pues una sincronía entre estos días de máxima receptividad con el desarrollo del embrión, que debe estar en estadío de blastocisto y liberarse de la zona pelúcida, en un proceso llamado eclosión.

El momento en el que clínicamente se puede considerar que existe un fallo de implantación es objeto de discusión. En términos generales, se considera que debería tenerse en cuenta a partir de tres transferencias de embriones de buena calidad. En función del número de embriones transferido, el número de días de desarrollo embrionario en el que fueron transferidos y su calidad exacta, este criterio puede variar.

En muchas ocasiones no es posible determinar las causas del fallo de implantación. Algunas pruebas ginecológicas como la histeroscopia diagnóstica pueden arrojar luz en algunos casos. En ocasiones, la cirugía para retirar mismas que en un principio no se habían considerado que pudieran interferir en el proceso de implantación puede mejorar el pronóstico.

Existen protocolos farmacológicos que tienen por objetivo mejorar la receptividad endometrial, algunos de ellos incluyen inmunoterapia, ácido acetilsalicílico o heparina, pero aún existe poca evidencia científica sobre su uso.